DESDE TIJUANA CON AMOR

DESDE TIJUANA CON AMOR

La primera vez que crucé la frontera de Estados Unidos con México acompañé a una cantante de gospel ciega a un bolo. Yo tenía dieciséis años y acababa de recibir mi permiso de condu­cir. Karen necesitaba llegar a El Paso y le ofrecí la furgoneta de mis padres, el interior […]

MEANDROS

MEANDROS

Como la mayoría de los seres humanos, viví mi primera experiencia con el agua en pañales; y dentro de no mucho tiempo es posible que la última sea igual. Sin embargo, la primera experiencia acuátiCa apartada del cauce humano habitual fue sin duda saltar de la plataforma flotante de madera […]

UNA CARTA

UNA CARTA

Traducción de Olivia de Miguel A los editores de The New Yorker 15 de marzo de 1933 Caballeros: Seguramente les interesen más los juegos de prestidigitación que leer mi solicitud de empleo para trabajar en su revista, pero, así son las cosas: uno no puede tener siempre lo que más […]

LOS DISPARATES DE BROOKLYN

LOS DISPARATES DE BROOKLYN

Traducción de Víctor Úbeda Estaba buscando un lugar tranquilo donde morir. Alguien me recomendó Brooklyn, conque a la mañana siguiente allá que me fui desde Westchester, para reconocer el terreno. No lo pisaba desde hacía cincuenta y seis años y ya no me acordaba de nada. Cuando mis padres se […]

VISTAS DE BANGKOK

VISTAS DE BANGKOK

A comienzos de los años cincuenta Paul Bowles emprendió un viaje a Tailandia con el fin de escribir un libro para la editorial Little, Brown. En su autobiografía, explica en estos términos por qué no pudo concluirlo.

SOBRE HARLEY-DAVIDSON

SOBRE HARLEY-DAVIDSON

No sirve de nada ponerse sensiblero con una moto. Sobre todo, con una moto. Aunque se trate de la moto que yo y otros diez millones de hombres norteamericanos hemos ansiado durante toda la vida, la última moto moto como Dios manda hecha en América, así como el paradigma de lo que significa el sueño motociclista.

AVIONES MARINEROS

AVIONES MARINEROS

Hace algunos años escribí un artículo titulado “Madera de avión” en el que confesaba con guasa mis miedos a viajar por el aire, cosa que, por lo demás, y con no escasa valentía, acabo por hacer unas veinte veces al año. Me alegra decir que mi pulso ha mejorado mucho durante los vuelos, no sé si por acostumbramiento o porque ir dejando atrás edades nos hace más desdeñosos de la posible vida futura y más conformes con la ya acumulada.