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Robert Whitehead, Arthur Miller y Elia Kazan en el Hotel Chelsea. The Inge Morath Foundation / Magnum Photos

EL AFECTO CHELSEA

Decidí mudarme al Chelsea en 1960, sobre todo por la privacidad que me habían garantizado. Me parecía un sitio maravillosamente fuera de cualquier recorrido habitual, poco menos que un cuchitril en el que seguramente a nadie se le iba a ocurrir buscarme. Fue poco después de que Marilyn y yo nos separásemos.

POLLOS Y HUEVOS

POLLOS Y HUEVOS

«¡Qué cabeza de chorlito, qué muchacha tan atolondrada!», decía de mí mi madre a un invitado, a un policía de visita, a un vecino que acudía a casa por algún problema en la granja. «¡Pero qué alocada es!­­­­» ¿Acaso creía en el mal de ojo? No. Y cuando los chinos, según nos cuentan, dicen de los suyos «Ésta es mi despreciable esposa», «Éste es el inútil de mi hijo», ¿conjuran de ese modo el mal de ojo?

1975

1975

Al principio eran dos. Me miraban tan campantes, como si tal cosa. Eran apuestos y, como una pareja de actores, se mantenían totalmente alerta. Recuerdo que iban vestidos de blanco y negro –aunque igual me equivoco en algún detalle–, uno con un chaleco y el otro con una camisa de abuelo.

OUTSIDER

OUTSIDER

En el diccionario Webster el outsider es «la persona o cosa fuera de los confines, de los límites: una persona que no pertenece a un grupo particular, a un conjunto, a un partido, etc. La sociedad suele considerar outsider al artista».

La Legión. Maciel en Irlanda en noviembre de 1960.

PEREGRINACIÓN Y ÉXODO

Nací en un hogar campesino donde abundaban animales, comida y celo por cumplir la ley de Dios. Mi padre emigró muchas veces a Estados Unidos en persecución de la chuleta que faltaba en su patria, a raíz de la devastación revolucionaria, para alimentar a su prole de ocho hijos.